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CELEBRA: Lo que hemos
recibido y escuchado nos lleva a la
celebración festiva, donde el mismo
Cristo se hace presente: nos hace sus
hermanos e Hijos de Dios, nos perdona,
nos fortalece y alimenta. Mientras con la intercesión
de la Santísima Virgen vamos acercándonos
por el camino que lleva al Cielo hacia
Dios nuestro Padre.
"Este
es el sentido de nuestro ir a la
iglesia: la inmersión de mí mismo en
la historia de Dios con el hombre, la
única que me da mi verdadera condición
humana y la única que me abre el ámbito
de un auténtico encuentro con el amor
eterno de Dios. Porque este amor no
busca un puro espíritu aislado, que sólo
sería un fantasma en comparación con
la realidad del hombre, sino que busca
al hombre total, en el cuerpo de su
historicidad, y le regala en los
signos sagrados de los sacramentos la
garantía de la respuesta divina que
soluciona el problema del fin y
plenitud de su existencia".
Benedicto
XVI
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